Paraguay dentro de “Investment Grade”: oportunidad de inversión y un ejemplo para la región
Un artículo invitado por Santiago Casas
Recientemente, Moody's ha mejorado la calificación crediticia de Paraguay, un movimiento que trae consigo oportunidades y beneficios tanto para el país como para los inversores. Esta noticia marca un hito significativo y tiene implicaciones de largo alcance, no solo para la economía paraguaya, sino también para la región del Cono Sur.
Desde el punto de vista de los inversores, una mejora en la calificación crediticia significa una mayor confianza en la estabilidad económica y fiscal de Paraguay. Una mejor calificación reduce el riesgo percibido, traduciéndose en tasas de endeudamiento más bajas. Esto hace que Paraguay sea un destino más atractivo para la inversión extranjera directa y para los flujos de capital. Con menor riesgo asociado, los inversores estarían más dispuestos a inyectar dinero en el país, lo que podría llevar a un aumento significativo en la entrada de capitales. Para las economías latinoamericanas, al no disponer de un gran ahorro doméstico, es fundamental el apoyo del capital internacional para fomentar el crecimiento económico, ya que puede financiar proyectos de infraestructura, impulsar al sector privado y mejorar el bienestar general de la población.
Moody’s declaró que: “La mejora de la calificación de Paraguay refleja una combinación de factores, incluyendo un crecimiento económico robusto y sostenido y nuestras expectativas de que la economía se ha vuelto más resistente a los choques”. De esta forma, el país se ubica en la misma categoría que Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Brasil y Panamá.
Para Paraguay, esta mejora no solo significa acceso a financiamiento a tasas más favorables, sino también, expresa una mayor visibilidad y credibilidad en el mercado internacional. Esto puede fortalecer la posición del país en negociaciones comerciales y atraer a empresas multinacionales que buscan un ambiente económico estable y predecible para establecer sus operaciones. La mejora en la calificación también refleja una gestión prudente de las finanzas públicas y un compromiso con políticas macroeconómicas sólidas, lo que a su vez refuerza la confianza de los inversores.
El índice EMBI+, elaborado por JP Morgan Chase, refleja este éxito. El país ha logrado ubicarse en niveles de riesgo país por debajo del promedio de la última década. Hoy, esta cifra se ubica en torno a los 177 puntos básicos (1.77%), consolidando un proceso de reducción del retorno requerido por el mercado para financiar las cuentas públicas del país. Luego de alcanzar un nivel de 384 puntos básicos en julio de 2022, dos años después vemos que el riesgo país se ha reducido a la mitad (-51%).
En el contexto regional, el avance de Paraguay representa un ejemplo alentador para otros países del Cono Sur, especialmente para nuestro país. Argentina, que ha enfrentado desafíos económicos dramáticos en los últimos años, hoy se encuentra en línea con la disciplina fiscal y las políticas económicas estables implementadas por Paraguay. La mejora de la calificación crediticia de Argentina todavía parece un objetivo lejano, pero no inalcanzable. Para seguir mejorando su calificación, Argentina necesitaría implementar reformas estructurales que aborden sus problemas de deuda, inflación y consoliden el superávit fiscal, además de construir un entorno más favorable para la inversión bajando impuestos y eliminando regulaciones que entorpecen el crecimiento.
La diferencia entre las calificaciones crediticias de Paraguay y Argentina destaca la importancia de una gobernanza económica prudente y consistente. Mientras Paraguay ha mostrado un compromiso con la estabilidad y el crecimiento sostenible, Argentina debe enfrentar y superar sus retos internos para seguir el mismo camino. Esto requiere voluntad política, consenso social y una visión a largo plazo que trascienda los ciclos electorales.
La mejora en la calificación crediticia de Paraguay por parte de Moody's es más que un simple reconocimiento financiero; es una validación de las políticas económicas prudentes y una puerta abierta a un futuro más prometedor. Representa un voto de confianza en la economía del país y abre las puertas a nuevas oportunidades de inversión y crecimiento. Para la región del Cono Sur, es un recordatorio del impacto positivo que pueden tener las políticas económicas sensatas y la gestión fiscal prudente. Habrá que esperar para ver si el resto de los países vecinos capitalizan la experiencia paraguaya para emprender las reformas necesarias que conduzcan a una recuperación y mejora sostenibles en su calificación crediticia.
